Creer, creencia y creyente, superstición, ateo

Aquí trataré de aclarar de manera relativamente simple algunos conceptos que por su indebida interpretación provocan innecesarios debates y discusiones.
Estos conceptos son:

Creer, creencia y creyente, superstición, ateo

Antes de empezar es correcto aclarar lo que es la institución que ha determinado durante siglos el significado de las palabras que usamos:

La RAE

“La Real Academia Española, también conocida por sus siglas RAE, es una institución cultural … Se dedica a la regularización lingüística mediante la promulgación de normativas dirigidas a fomentar la unidad idiomática dentro y entre los diversos territorios; garantizar una norma común, en concordancia con sus estatutos fundacionales: «velar por que los cambios que experimente […] no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».

Esta institución, ha estado RAE- estatutos 1- 1715altamente influida por la Iglesia Católica (ICAR) desde sus comienzos, ya que fue constituida originalmente por personas directa o indirectamente relacionadas con la Iglesia española, padres, presbíteros, teólogos y un destacado “Theólogo Calificadór del Confejo Supremo de Inquifición”.

En algunos de los artículos 36-37 y 45 de sus antiguos estatutos del 1848: Muestran que se requería de actividad religiosa hasta en las reuniones que mantenían.

A pesar de que no encontré referencias hacia la iglesia en el estatuto actual me parece correcto tener el prejuicio de que la influencia es aún lo suficientemente poderosa como para no aceptar cambiar el significado de la palabra “ateo” (“Que niega la existencia de Dios.”) que conserva la referencia al dios Dios como el único al que se le niega la existencia, creando así la confusión que evita que el hispanoparlante le adjudique la acepción aceptada por la generalidad de los ateos y que incluye la no creencia en dioses en general, no sólo la del dios abrahámico: Dios.

Este error es perjudicial porque evita que el creyente se informe de que el ateo reniega además de los demás dioses de otras culturas y religiones, en uso, en desuso o por inventar, y que es el enfoque que el ateo se autoadjudica y como lo atestiguan las definiciones de “Ateo” publicadas en órganos laicos o seculares tomando en cuenta la versión del ateo.
Además dificulta inútilmente la traducción del correspondiente de la palabra “ateo/ateísmo” de otros idiomas o culturas en las que la divinidad no es el dios abrahámico.
Yendo al extremo de buscar una intención especulativa se podría afirmar que la actual definición cumple una función de complicidad con la intención de los creyentes en general de no intentar hacer conocer que hay más dioses a tener en cuenta, o evitar la curiosidad que podría resaltar el cambio de la palabra “Dios” por “dioses” ya que es sabido que impera en la iglesia una necesidad más allá de la estríctamente idiomática de no escribir el substantivo común dios con minúscula inicial o cuando a otro personaje de la Biblia no se lo acepta como nombre propio (“diablo”) (ver “Dios” en RAE que no hace referencia al substantivo común “dios” de, por ejemplo el dios Inti o el dios Ra. “”sin encomendarse a Dios ni al diablo.”

El tema se trata también aquí.

CreyenteCreencia-Ciencia

La palabra creyente tiene 1 sola acepción:
1. adj. Que cree, especialmente el que profesa determinada fe religiosa. U. t. c. s.”
Aquí, al aclarar “especialmente“, se descubre que hay en realidad dos tipos de creyentes, el creyente religioso y aquellos que podemos llamar “creyentes” aunque no haya algo religioso de por medio.
Pero hay un problema aquí que nos deriva al significado de la palabra “creer”

Creer

Según la RAE, tiene varias acepciones, dos de ellas tienen que ver con la religión, la segunda:
2. tr. Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios.
…y la sexta:
6. tr. creer en Dios.
Las demás expresan duda mientras que los religiosos, los llamados creyentes, cuando expresan su “Creo en Dios” están queriendo decir que ahí no cabe la duda, es totalmente cierto para ellos, casi como que: “tiene que serlo”.

Pero esta polisemia hace muy difícil saber si lo que uno quiere decir es lo mismo que el oyente o el lector supone que se está queriendo decir. En otros idiomas no se da o tiene otras acepciones que no existen en castellano. Un ejemplo claro es el “creer” en inglés donde las definiciones opuestas no lo son tanto, ya que usan el “think” cuando nosotros queremos expresar una duda y diríamos entonces “Creo que Juan dijo que llegaría tarde”, y la otra beleave“: “Yo creo en Dios” afirmando así la existencia de ese dios.

Esa polisemia crearía indirectamente dos versiones de la palabra creyente, que podríamos definir como el creyente religioso y el creyente cultural. Para definir esta última necesitamos saber a qué nos referimos con la palabra creencia.

Creencia

La palabra creencia tiene 5 acepciones según la RAE:

(De creer).
1. f. Firme asentimiento y conformidad con algo.
2. f. Completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos.
3. f. Religión, doctrina.
4. f. ant. Mensaje o embajada.
5. f. ant. salva (‖ prueba que se hacía de la comida y bebida).

La 1 y la 2 nos dan una idea de que quienes hicieron las definiciones no tenían la intención de definir la palabra de manera que eliminara la zona gris que se crea entre conocimiento, ciencia y creencia, un límite que en realidad está bastante bien definido en el uso popular de esas palabras y más aún en el científico.

Dentro del grupo de conocimientos que ponemos en el grupo “ciencia“, y aquellos que basamos en “creencia” hay una marcada diferencia. Aquellos conocimientos que solo pueden verificarse por medio de la fe se agrupan dentro de “creencia”, mientras que le adjudicamos a la ciencia los conocimientos que tienen un fundamento científico. Esta es una clara diferencia, aceptada por el uso común, ya que hay un límite concreto entre ambas palabras dado que en el momento que una hipótesis salida de alguna creencia se demuestre científicamente pasará a ser parte de la ciencia. Este es un punto claro que iría en detrimento del valor que se le pretende dar en las religiones a la palabra creencia y es claro que traten de evitar que se aclare públicamente.

Según la acepción 2 de “creencia” serían creencias aseveraciones que no deberían serlo. Ejemplos, sería fuera de lugar que un matemático diga “tengo la creencia de que el teorema de Pitagóras es correcto”, o el medico: “tengo la creencia de que usamos los pulmones para respirar”

Este tipo de conclusiones dejan en claro que “creencia” es algo mas concreto que lo que las acepciones de la RAE nos dan: Creencia es aquello que sin fundamento científico se afirma o asiente como correcto. Esto nos lleva ademas a que creencia y superstición significan mas o menos lo mismo.

Si dejamos de lado las creencias religiosas y tratamos de encontrar qué es una creencia popular (1) no encontraremos respuesta en la RAE por ser una expresión en vez de una palabra.
Creencia popular.(2) “son todas aquellas ideas, concepciones erróneas o sin basamentos científicos, que existen en un amplio sector de la población, o todo aquello en lo que se cree y cuya base, cuyo origen, se desconoce.”

En ambas definiciones se agrega que tienen un origen desconocido, algo que considero incorrecto, dado que el origen puede llegar a saberse y seguiría siendo creencia. Si existiese un diccionario religioso las creencias populares serían allí sinónimo de superstición.

Según esas definiciones, la expresión creencia religiosa tiene que ser algo más. Esto se aclara en la definición de creencia religiosa en Wikipedia donde encontramos lo que establece la diferencia: “…el practicante cree que puede comunicarse o congraciarse con alguna divinidad.“. Temas como el zodiaco, “la mala suerte del martes 13”, “pasar por debajo de una escalera” y otras, son del tipo de que ‘ocurrirá algo metafísico bajo ciertas circunstancias’ podrían relacionarse con lo religioso, pero para que sea religioso se requiere un tipo de comunicación con ese ente que provoca la acción o reacción: una interacción, un: “yo te doy, tú me das” (o viceversa). Cuanto más trato de establecer una diferencia entre ambas creencias más difícil se hace, aún así va quedando claro que es esa definición de creencia religiosa lo que define al creyente religioso y que también existe el creyente en creencias populares. En ambos casos se requiere la falta de evidencia científica.

Por eso se puede argumentar claramente que las palabras ‘creyente‘ y ‘creencia‘ tienen únicamente que ver con las acepciones de creer que significan: “Aseverar como cierto algo que no tiene mas fundamento científico que la fe”, pero no tienen que ver en absoluto con las otras acepciones que implican duda (“creo que anunciaron lluvia para mañana”)

Desgraciadamente esas definiciones tan poco claras crean confusiones innecesarias en el común de la gente, como la de afirmar que “el ateo, porque cree que no cree, entonces cree”. O que “tiene la creencia de que no cree”.

Es ese caso, ateo sería primariamente: “quien no tiene una creencia religiosa” y secundariamente, o más alejado aún “quien niega la existencia de divinidades”.

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